Meditación de la Semana
SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA
Señor Jesús, soy de los que se sienten dichosos
por creer sin haberte visto.
No te he visto con los ojos de la cara,
pero sí te veo con los ojos de la fe.
Gracias por cuidar estos ojos para que puedan seguir viéndote.
Sigue poniendo en ellos el colirio de tu amor para limpiar las dudas que a veces tengo.
Pon el colirio de tu cuerpo y tu sangre
para fortalecer mi vista cansada.
Pon el colirio de tu palabra
para sentir tu voz que tranquiliza, fortalece…
Por el colirio de tu Iglesia, para ver que no estoy solo,
que hay otros con los que ando el camino.
Pon el colirio de tu misericordia
para sentir como mis pecados son perdonados.
Pon el colirio de tu pasión
para que en tus llagas encuentren alivio mis sufrimientos y penas.
Pon el colirio de la valentía para que pueda decir: he visto al Señor.
Pon el colirio de la salud, tan necesario en nuestros días.
Por el colirio de tu luz para poder exclamar desde el corazón: ¡Señor mío y Dios mío!