Oh Cristo, salvación de cuanto estaba perdido,
tú sabes bien la de veces que he intentado volver a empezar,
pero he sido derrotado por el pecado, la tentación me ha podido.
Cada vez me encuentro más cansado, más viejo de corazón.
Y hasta me pregunto ¿de qué sirve intentarlo,
luchar contra aquello que me aparta de Ti?
Oh Señor, fortaleza del que está tentado,
tú sabes cuántas veces te he fallado,
y sin embargo, te acercas a mí:
tú eres el único que puedes ayudarme.
Y hoy te espero, te invoco, te recibo.
Acógeme una vez más.
Tú has vencido al maligno que acecha a todos los hombres
y vienes a darme la Buena Noticia, tu Palabra de Salvación.
Que la abundancia de tu gracia no pase de largo,
que mi pecado sea camino de salvación, conviérteme hoy a ti.
Que ante tu pregunta que le hiciste a Adán ¿Dónde estás? Responda: He me aquí con mi pecado y mi culpa. Misericordia, Dios mío, por tu bondad.